viernes, 6 de octubre de 2017

[Una palabra, una historia] Sinceridad

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—Dime con toda sinceridad... ¿Me amas? —dijo Pablo, serio con sus ojos fijos en los míos mientras mi ceño se fruncía y mi garganta se anudaba por los nervios. 

Hacía dos años que nos conocíamos y desde el primer momento creamos una relación agradable, una amistad única e increíble que nos motivaba a salir adelante. Después de un par de horripilantes relaciones, ya no esperaba volver a sentir un amor romántico por nadie y ahora él me miraba con esa cara... Tan serio que me ponía de los nervios una vez más. ¿Cómo rayos una persona puede causar tanto desorden en mi mente...y en mi corazón? Hacía una semana, él había confesado sus sentimientos por mí y desde ese mismo momento huí. Lo evité como jamás hubiera esperado evitar a alguien, pero ahora me tenía atrapada entre la espada y la pared. No quería decirle la verdad. No quería perderlo. Pero necesitaba conocer mi respuesta y yo dársela. 

Abrí mi boca en pos de decir algo y sus ojos brillaron esperanzados. Mi corazón latía esperanzado y mi mente se quedaba en blanco aterrada. No deseaba arruinarlo una vez más, ni mucho menos lastimarlo, pero sentí que no podría evitarlo. Ya sea mintiéndole o diciéndole la verdad, algo pasaría entre nosotros. Así que le miré firme y casi con una voz enojada se lo dije. No dude, sólo lo deje salir abruptamente.

—Sí, te amo, ¿y qué? —y me arrepentí en mi mente con el tono que usé al ver su cara de sorpresa— ¿Qué pasa con esa cara...?

Sin dejarme continuar, Pablo estalló en fuertes risas dejándome aún más nerviosa, irritada y con miedo a lo que sería de nosotros después de esto.

—Es que, Mari… —me dijo limpiando una lágrima que se le escapaba— Estaba tan nervioso y aterrorizado por ser rechazado después de toda esta semana de ser tan ignorado, que tu respuesta me relajó y llenó de felicidad en un sólo segundo.

Sin terminar de creer su reacción y sin darme tiempo, me envolvió en un fuerte abrazo, repitiendo una y otra vez que lo amo, me ama y nos amamos. No pude evitar reírme de cómo estaba él, actuando como un crío enamorado, y caí en cuenta en el "enamorado" mientras le regresa el abrazo. Para ese momento, ya no quedaba ningún pensamiento de un posible futuro trágico.


Con esta historia llega a su fin la iniciativa "Una palabra, una historia" de Lilith Fernández, espero que hayan disfrutado de las quince historias que escribí con esta linda iniciativa y agradezco cada uno de sus comentarios dejados en el blog. Realmente me alegran el día leerles y me motivan mucho a continuar escribiendo, jeje.

Les deseo lo mejor~.

Hasta prontito.

2 comentarios:

  1. ¡Hola! ¡Felicidades por haber terminado el reto! ¡Aish, qué ternura! Me ha hecho tanta gracia como al chico que se le declare de esa manera, es tan inusual XD que parecía que lo regañaba.

    ¡Te quedó genial! <3

    ¡Un abrazo!

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    Respuestas
    1. ¡Muchísimas gracias! (>w<) Me alegra un montón que te gustará mi relato, me divertí escribiéndolo e imaginando sus caras, jeje.

      Saludos~.

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